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EN COMUNIDAD CON LA VIRGEN
-PRIMERA CARISMÁTICA
Nines
Linares
Hace unos cinco años me invitaron a ir a orar con un grupo de gente
que se reunía en la iglesia del Cristo de Ayala. Hacía varios meses que
había dejado de ir a Maranatha, el grupo de la Renovación Carismática
donde me encontré con el Señor de una forma muy viva y especial. Allí
entendí que el Señor quiere que vivamos a su costa, porque El vino como
regalo del Padre para coger todo lo que nos pesa, y a mí en ese momento
me iluminó lo que me había pesado siempre que era una falta de perdón.
Sentí una gran paz y me dio una palabra: 2Cor 12, 1-10. “Te basta mi
gracia”. “Mi fuerza se realiza en tu debilidad”.
Después de diez años de estar en todo lo de la Renovación, empecé a
aburrirme. Se acabaron las experiencias de sanación y de presencia y
empecé a pensar que estaba pasando la vida con una gente que yo no había
elegido. Así aguanté dos años, hasta que me fui. No quería ver gente, pero
necesitaba orar. Mi amiga me explicó que allí (en Ayala) sólo se rezaba el
rosario por la paz (políticos en España, ETA, etc.) y había misa y
adoración. Estuve yendo varios meses sin hablar con nadie. Ponían un
cuadro muy bonito de la Virgen de la Paz y el rosario que rezaban tenía
algo especial, era lo mismo que todos, pero la gente lo rezaba con el
corazón. Enseguida entendí que la paz que quería la Virgen era la mía. El
rosario allí me consolaba, había presencia de la Virgen. Empecé a
quedarme a tomar algo con la gente después de la oración. Todos éramos
de diferentes grupos o movimientos de la Iglesia (Neocatecumenales, Opus,
Comunión y Liberación, Lumen, etc.) y de edades parecidas (25 a 45 años).
Todos contaban como la experiencia en Medgujorje les había cambiado,
algunos viajaban allí varias veces al año. Creo que esta oración me
protegió, pero vi que, alejada de la comunidad, muy sutilmente va
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desapareciendo la verdad y te vas llenando de ídolos que tienen que llenar
tu vacío.
Yo estos años empecé a obsesionarme con la política que de forma
muy sutil iba haciéndose un dios para mi, fuera de la comunidad te engaña
el mal. De vez en cuando pensaba que estaba sintiendo como antes de
conocer al Señor, pero te cargas de razones y el mal se mete por ahí.
Pasaron unos tres años y empecé a tener señales clarísimas del Señor para
que volviese a Maranatha, yo le dije que si quería que volviese me diera
comunidad, gente que me gustara como los del rosario, y varios de ellos
fueron a hacer el seminario de las siete semanas, algunos se quedaron en
Maranatha. Me daba miedo volver, pero las señales eran tan claras que en
obediencia empecé un seminario. Vi que el miedo era a algo con lo que no
quería enfrentarme: al pecado y al vacío. Cuando me fui me aburría, porque
al no afrontar esto, no ves tampoco ni la gloria, ni la misericordia el Señor.
No puedes alabar con el corazón. Las formas, el levantar las manos, o dar
palmas me parecían un rito. No caminaba. No era capaz de entrar en mis
infiernos, ni ver mi pecado. Las sanaciones del principio en la Renovación
son de heridas muy concretas de cada uno (perdonar algo o a alguien, o una
sanación física, etc.), pero ver tu egoísmo con los demás, tus envidias, tus
celos, tu soberbia, tu posesividad de personas y cosas etc.
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